De repente, como de la nada, se comenzó a crear un circulo en el cristal, como si yo tuviera que traspasarlo para llegar al mundo real, el mundo en el que realmente vivía. Corrí como jamás antes lo había hecho.
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Todo había sido un sueño, un sueño profundo del que no conseguía recordar nada más. Era raro, no había venido mi madre a levantarme es mañana y ya pasaba de mediodía. Pero gire la cabeza y pude darme cuenta de que no estaba en mi habitación, no eran mis ventanas, ni las paredes estaban pintadas como en casa y al intentar levantarme de la cama, esta hizo muchos ruidos, era incomoda. Caí en la cuenta, me encontraba en el hospital, en una camilla, con con un pijama que olía mal y quedaba peor. Gire la cabeza un poco más y pude ver a mi madre sentada en el sillón que ponían en los hospitales para que los familiares pasarán la noche.
- Mamá -la dije con un tono de voz absolutamente distinto al mio, me costaba hablar y respirar- ¿Qué me ha pasado?
- Eso no importa ahora.-me acarició la cara apartándome el pelo a su vez- Ahora lo importante es que estas bien y todo ha pasado.
- Quiero saber lo que me pasa mamá, dímelo, una persona no esta en un hospital por tonterías -puse cara de enfadada- ¿Qué hora es? -no tenía mucha fuerza, intente levantarme- Me duele todo- Dije entre gemidos.
- Te ha dado un ataque de pánico y has empezado a dar golpes muy fuertes, así que tu padre y yo llamamos a la ambulancia, que vino a buscarte a casa y te trajeron hasta aquí hará unas seis horas, pero debes haber dormido como una reina, por que son las doce de la mañana. -comenzó a reírse.
- ¿QUÉ? No, no puede ser, es imposible. ¡Necesito ir al instituto ya!.- intente levantarme, pero no lo conseguía. - Llama a Paula y a Tere y dilas que vengan.
- Están en clase, no puedo llamarlas ahora cariño. Si no ya lo habría hecho. -me decía con seguridad- anda tranquilízate, te prometo que a las dos y media las llamo para ir a buscarlas y que coman aquí contigo -me dijo con una sonrisa en la cara- ¿Pero que es tan importante para estar así? Luego cuando no te levantas de la cama y empiezas a decir que soy mala por que te obligo a ir al colegio bien que te quejas y hoy que no tienes clase por estar aquí, con estos humos.
- Mamá déjalo, no lo entenderías nunca, créeme.
- Ya, claro, como que yo no hubiese tenido tu edad -se reía- que yo ya he pasado por esos años Emilse, que cuando tu vas yo ya he vuelto. -siempre repetía esa frase.
- Bueno, que da igual no te lo voy a contar y punto. -no sabía muy bien que decirla, jamás iba a contárselo, y me empecé a reír.